Blog Ortografía
Actividad Global de Ortografía
Propósito de este Blog
El propósito de este blog es proporcionar los aprendizajes
necesarios para poder poner en marcha un blog de aula. En este blog se pretende
cumplir muchas funciones diferentes como puede ser divulgación de diferentes
hechos que puedan ocurrir en el día a día dentro de un aula, colgar actividades
y o enlaces interesantes, etc.
Ahora
los propósitos personales, así como profesionales que tengo acerca de cursar la
materia de ortografía van de la mano, ya que, considero que en sí son muy
similares debido a que es muy importante tener una muy buena ortografía tanto
para cosas personales como en el ámbito profesional y estos propósitos serían: Escribir
textos sin faltas de ortografía y con coherencia, sean del ámbito que sean,
siempre representa un beneficio y una necesidad básica que no se debe pasar por
alto. Tener una correcta escritura fomenta que tus oportunidades laborales se
vean incrementadas, contribuyendo a la construcción de una óptima imagen
profesional.
Asimismo, para la actividad final el propósito puede ser el mismo ya que escribir textos sin faltas de ortografía y con coherencia, sean del ámbito que sean, siempre representa un beneficio y una necesidad básica que no se debe pasar por alto. Una correcta escritura fomenta que tus oportunidades laborales se vean incrementadas, contribuyendo a la construcción de una óptima imagen profesional. Escribir bien no es una tarea sencilla, ya que requiere de práctica, de conocer a fondo la estructura lingüística de nuestra lengua y, sobre todo, de leer mucho. Sin embargo, las ventajas son muchas, dejando así de lado valores como la ansiedad y la falta de serenidad a la hora de enfrentarse al folio en blanco. Escribir es comunicarse. Si la ortografía es incorrecta, el mensaje llegará defectuoso al destinatario y, por tanto, la comunicación no será la adecuada y se perderá por el camino. Así que espero poder cumplir muy bien estos propósitos para poder tener una excelente ortografía, ya sea para el ámbito educativo, profesional e incluso, el personal.
Referencias
Barquero, J. (2003). eserp. Obtenido de
https://es.eserp.com/
Cuadro Comparativo
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Sustantivos
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¿Cuál es su función? Un sustantivo es una categoría
gramatical o clase de palabra que se utiliza para nombrar un objeto,
sujeto, lugar, concepto. Por ejemplo: Juan, auto, casa, Buenos Aires. |
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Adjetivos
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¿Cuál es su función? Es una clase de palabra que califica
al sustantivo en la oración, aporta información
adicional o complementa su significado. El adjetivo se coloca delante o
después del sustantivo, concordando en género y número. |
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Adverbios
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¿Cuál es su función? Su principal función es servir de
complemento circunstancial, esto significa que puede responder a las
preguntas dónde, cómo, cuándo o cuánto. |
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Preposiciones
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¿Cuál es su función? Es una parte invariable de la
oración, o sea, que no sufre cambios o accidentes gramaticales (no tiene ni
género: femenino o masculino, ni número: singular o plural) y su finalidad es
la de introducir un término. |
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Conjunciones
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¿Cuál es su función? Es una palabra o conjunto de ellas
que enlaza proposiciones, sintagmas o palabras. Constituye una de las clases
de nexos. No debe confundirse con los marcadores del discurso, nexos de orden
superior que unen textos, y no palabras, sintagmas ni oraciones. |
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Pronombres
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¿Cuál es su función? Son palabras o morfemas cuyo
referente no es fijo, sino que se determina en relación con otras que
normalmente ya se han nombrado. Pragmáticamente se refieren con frecuencia a
personas o cosas reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. |
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Verbos
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¿Cuál es su función? Son aquellas palabras que se
utilizan para expresar acciones, estados, actitudes, condiciones, sucesos de
la naturaleza o existencia. Por ejemplo: vamos, estuvieron, correrás. |
Referencias
editorial, E. (26 de Agosto de 2021). Conceptos. Obtenido de
https://concepto.de/sustantivo/
Sangre de Campeón: Sin Cadenas Capítulo 1: Tres Cualidades a Fortalecer
Sustantivos Adjetivos Adverbios Preposiciones Conjunciones Pronombres Verbos
Owin y Beky
jugaban a las damas chinas cuando escucharon
golpes insistentes. — ¡Abran! —gritó una voz.
— ¿Quién es? — ¡Traigo
a su padre! ¡Está enfermo!
Los
mellizos se miraron atemorizados.
Beky saltó y abrió la puerta sin preguntar
más.
Dos hombres, uno de overol azul
y otro de bata blanca, cargaban al
señor Meneses, quien arrastraba los pies y cabeceaba como si estuviese a punto de desmayarse.
— ¿Dónde podemos acostarlo? - pregunto el que parecía médico.
—Aquí, en el sillón.
El
padre de Owin y Beky trabajaba como obrero. Era flaco un tanto encorvado, de
temperamento nervioso y con frecuencia deprimido desde
que su
esposa murió. Apenas lo recostaron, comenzó a temblar
y a emitir gemidos de
pánico como si viera Fantasmas alrededor.
— ¿Qué le pasa a mi papá? —preguntó Beky.
El médico abrió su maletín y sacó una jeringa.
—Voy a inyectarle un
sedante.
La angustia había invadido a los muchachos. Miraban a su
padre y después al médico,
— ¿Qué... qué tiene mi... mi papá?
- insistió Owin tartamudeando como solía hacerlo—, ¿po... por qué tiembla y
llora? ¿Por qué hace esos gemidos? ¿Se vo... volvió loco?
El doctor habló mientras preparaba la
ampolleta.
— Ha sufrido un colapso nervioso.
— ¿U.… un qué?
— Los pensamientos negativos
lo han dominado. Su espíritu * está como encadenado.
Necesita terapia psicológica.
—Beky protestó:
— ¿Encadenado? ¿Terapia? ¡No entiendo nada! El hombre de
overol azul que acompañaba al médico les explicó a los
niños.
— Su papá se preocupa demasiado.
Es perfeccionista y se toma todo demasiado
en serio. Algunos compañeros le hacen bromas y él se enfurece. ¡Se pone como
loco! Hoy, nuestro jefe lo regañó. Le dijo que
era un bueno para nada, lo hizo quedar en ridículo frente a todos y lo amenazó
con despedirlo. ¡Meneses comenzó a temblar y a gritar! Tomó una barreta de
acero y golpeó la maquinaria. Trataron de
detenerlo, pero también le pegó a un compañero. Por fortuna sólo le sacó el
aire. Entonces se puso a llorar y a sacudirse como si le estuviese dando un ataque. Así está desde entonces.
Owin y Beky se quedaron
callados mientras el doctor terminaba de inyectar
a su padre. La medicina tardó en hacerle efecto. Mientras
tanto, comenzó a jadear como si le
faltara el aire, El médico trató de tranquilizarlo.
—No se preocupe, todo va a estar bien.
—Papá, cálmate —dijo Beky—, nos estás asustando.
— ¡Es injusto! — gritó el enfermo con
todas sus
fuerzas—. ¡Van a correrme del trabajo! Desde
que murió mi esposa, me ven triste y nadie me quiere. ¿Qué va a pasar si me despiden? Tengo dos hijos que
mantener—gimió amargamente como lloriqueando—. ¡Injusto! ¡Injusto! Yo siempre
he sido un hombre trabajador y honrado, pero no tengo apoyo. Odio la fábrica,
odio a mis
compañeros, odio a mi jefe. Ojalá que a
todos les vaya mal. ¡Se lo merecen!
—Tranquilícese, Meneses —sugirió el médico—, trate de no
pensar en nada.
El hombre temblaba y sudaba como si
estuviese ardiendo en fiebre. Luego se giró de espaldas sin cerrar los
párpados. Sus hijos lo contemplaron un largo rato. Después Beky comentó en
voz baja:
—Él nunca se había
puesto así antes. —E.… es cierto —confirmó Owin—„ cua... cuando mamá
vivía...nue... nuestra familia e.… era muy hermosa... pe... pero ahora...
Echó un vistazo
alrededor como queriendo explicar. La casa estaba
descuidada y los escasos muebles se caían a pedazos; como había comenzado la época de
lluvias, numerosas goteras hacían tintinear
los recipientes llenos de agua que estaban distribuidos por toda la vivienda.
—Nuestra familia sigue
siendo hermosa —rebatió Beky. El
doctor escribió una receta, cerró su maletín y dejó sobre
la mesa una caja de medicina.
— Su papá está sedado.
Dormirá hasta mañana. Que se tome estas
pastillas como lo indica la receta y no vaya a trabajar. Necesita descanso. Si
tiene otra crisis llámenme.
Los muchachos asintieron sin poder Hablar. Vieron salir
al médico y al hombre de bata azul. Se quedaron solos. No hablaron por un largo
rato. Después Beky comentó:
—Debemos animar a
papá...
Owin dijo que sí con la cabeza y luego
agregó:
— Siempre que... que él
se ponía hi... histérico, ma.… mamá le decía co... cosas que lo
tranquilizaban... E.… ella sabía cómo a.… ayudarlo a controlar
su... su mal carácter.
Beky miró a su hermano y levantó la cabeza como si se le hubiese ocurrido una gran idea.
— ¿Qué haría mamá? —preguntó. Owin comprendió. Su madre
asistió a una escuela de asertividad en la
que aprendió técnicas para fortalecer su
personalidad y tomó varios cursos que influyeron en ella de manera importante.
Fueron a las repisas en donde había libros y notas. Beky
sacó una libreta y la hojeó. Halló reflexiones
personales de su mamá. Leyó una de las páginas en voz alta:
Siempre me ha costado trabajo atreverme
a exigir mis derechos. Toda la vida me enseñaron a ser recatada, tímida y respetuosa, pero he llevado la
cortesía a un grado extremo. Mi personalidad se ha anulado. Tiendo a ser
demasiado pasiva mientras que mi esposo suele ser agresivo. Ninguno de los dos
estamos-bien. Temo que hemos dado mal ejemplo a nuestros hijos.
Hoy fui a comer a un
restaurante con mis compañeros del curso de asertividad. Me desagradó el guiso,
pero me quedé callada. En cambio, una compañera, reclamó. Le dieron otro plato, y como tampoco
le gustó, llamó al capitán de meseros y comenzaron a discutir. AI final
le llevaron un nuevo platillo gratis. Fue
muy interesante verla aplicar las técnicas que hemos aprendido. A mí me cuesta
mucho trabajo. Siempre me enseñaron que debo ser amable, no causar problemas y
callarme si algo está mal.
Por mi bien y el de mi familia, debo trabajar en tres
aspectos:
1. Mi individualidad. Así acabaré con
la timidez, la inseguridad, el miedo a lo desconocido, el deseo exagerado de
ser aceptada.
2. Mi control
emocional. Así romperé con el negativismo,
la rabia, la vergüenza insana, la preocupación.
3. Mi capacidad de
comunicación. Así evitaré la descortesía, las peleas, amenazas, gritos,
insultos y manipulación.
Con estos cursos he aprendido que en la vida se requiere
ser valiente, pues muchas cosas buenas sólo se consiguen discutiendo y exigiendo nuestros derechos; que quien no lucha
contra la inseguridad, se va haciendo cada vez más miedoso; que los
triunfadores son asignativos: expresan sin
rodeos sus deseos y opiniones, controlan sus emociones con ideas constructivas,
no se dejan manejar por otros y ejercen su
derecho a decir "no".
Owin le quitó el cuaderno a su hermana y lo hojeó. —E.…
esto es increíble... ¿Mamá lo..., lo escribió? —Eso parece.
Los hermanos habían hallado
un verdadero tesoro. ¡Ese cuaderno tenía
plasmadas ideas personales de su madre!
— Devuélvemelo — Beky quiso arrebatárselo a Owin, pero el joven lo sostuvo. Estuvieron a punto de romperlo.
—¿Que...qué haces? ¡Te... ten cuidado!
—Pues dámelo.
—Yo lo guardaré.
El señor Meneses gimió, se incorporó del
sillón y se recargó en el respaldo con ambas
manos en la cabeza.
Beky y Owin dejaron de pelear por la libreta
—Recuéstate papá —sugirió ella—, tienes que descansar.
Sin abrir los ojos, Waldo Meneses les dijo a sus hijos;
—Acérquense, por favor.
Los muchachos
obedecieron. El hombre abrió los brazos y los trajo cariñosamente hacia él.
— Los quiero mucho.
Perdónenme por ser un mal padre.
— No digas eso.
— ¡Tengo miedo de fallarles ahora que su mamacita nos ha
dejado! ¡La amaba tanto! ¡La extraño tanto!
Los muchachos abrazaron a su papá y
se abrazaron entre sí. Eran una familia resquebrajada: A los chicos se les había derrumbado su soporte emocional y el
padre había perdido la estructura de su vida.
Tenían que recuperarse
pronto o nada volvería a ser igual. Estaban a tiempo. Los tres lo sabían...
Referencias
Sanchez, C. C. (2002). Sangre de Campeón: Sin Cadenas. Ciudad de México: Selectas Diamante.
Sangre de Campeón: Sin Cadenas Capítulo 2: Circo de Pulgas
Punto y seguido Punto y aparte Comas
Al día siguiente, Owin y Beky se levantaron temprano para ir a la escuela. Su padre continuaba dormido. No lo despertaron.
Cuando llegaron a su salón de clases encontraron un griterío.
La maestra no había llegado. En un pesado ambiente de travesuras, groserías y burlas, los chicos pasaron casi toda la mañana sin ninguna guía. Durante la última hora de clases, el prefecto entró de repente y levantó la voz:
—Su profesora enfermó. Contrataron a una suplente. Vendrá a presentarse al rato. Me mandaron a cuidarlos mientras tanto. ¿Qué hacemos? ¿Jugamos a algo?
El prefecto era un joven alocado que hacía las veces de portero, vigilante y recadero. Organizó un juego de palabras, hombres contra mujeres. Como representante de los niños, eligió a Owin. Todos abuchearon la elección. Owin se rehusó, pero el prefecto insistió; entonces, sin saber cómo negarse, Owin caminó hacia el frente. Sus compañeros le arrojaron bolas de papel. El agachó la cabeza y se mantuvo quieto. Como embajadora de las mujeres nominaron a una chica guapa y lista.
El juego comenzó. Se trataba de escribir en el pizarrón palabras que iniciaran con la misma letra. Owin se hallaba tan intimidado que no pudo encontrar el nombre de una persona, ciudad, animal, cosa o película que comenzara con v. La chica terminó su trabajo exitosamente y de inmediato recibió el aplauso de todo el grupo femenino.
—¡Las mujeres van ganando! —dijo el prefecto—, ahora escribirán palabras que comiencen con r. Tienen un minuto.
Nuevamente Owin perdió. Los gritos de ánimo de las niñas fueron opacados por las groserías que decían los hombres a su delegado:
—¡Eres un burro, Owin! ¡No sirves «para nada! ¡Mejor lárgate! ¡No debiste venir a la escuela hoy! ¡Torpe! ¡Tarado! ¡Ignorante! ¡Bestia!
El prefecto escuchaba las burlas y se reía.
—Vamos a darle otra oportunidad a nuestro amiguito. Estaba un poco dormido. ¿Ya despertaste? ¡Vamos! Ahora no escribirán en el pizarrón, sino que dirán en voz alta las palabras. Empezaremos con la letra t. ¡Vamos!
La niña se avocó a la tarea con rapidez y gritó:
—Tomás, Toronto, tortuga, tronco, Titanic.
El competidor trató de hablar al mismo tiempo, pero su tartamudez se convirtió en freno.
—Te... te... te... te... te...Todos los chicos rieron.—¡Es una ametralladora! ¡Porkypig!
—¡Eso es to... eso es to... eso es to... eso es todo, amigos!
Owin guardó silencio. Ni se atrevió a regresar a su lugar ni quiso competir ya contra alguien que, en ese juego, era más rápida que él.
—¡Las mujeres ganamos otra vez! —dijo la chica—, ¡ganamos siempre!
—¡Siéntate, zopenco! —gritaban los varones—, ¡pareces sapo! ¡Eres peor que un animal! ¡Nos das vergüenza!Las bolas de papel volvieron a lloverle encima.
Owin, tenía trece años y no le gustaba demostrar debilidad, pero esta vez, frente a sus compañeros, las lágrimas de rabia comenzaron a bordearle los párpados.
—¡Mírenlo! Está llorando. ¡Es un sapo marica!
El prefecto zarandeó al joven y le increpó:
—¿Eres marica, Owin? ¿Y por qué no lo habías dicho? De haberlo sabido hubiéramos escogido a otro para que representara a los hombres.
La bulla aumentaba. De repente, se escuchó la voz de Beky que avanzaba entre las filas:
—¡Basta!, ¡dejen en paz a mi hermano! —el griterío disminuyó un poco—. El no les ha hecho nada malo... ¡Déjenlo en paz!
Beky llegó al frente. Las bolas de papel comenzaron a caer sobre ambos. Ella le sugirió a Owin en voz baja:
—¡Vamos a la dirección! Debemos quejamos.—No, hermana —contestó él—. Si me defiendes será peor.
—¡ Acuérdate lo que leimos en el cuaderno respecto a la timidez! Salgamos de este salón.—¡Está prohibido salir! —intervino el prefecto—. Lo siento mucho. ¡Mientras no llegue su maestra, yo mando!
Un escalofrío les recorrió el cuerpo a los hermanos cuando escucharon:
—Pues tu tiempo de manda más terminó. Ya estoy aquí... por si no lo habías notado.Los gritos y majaderías fueron bajando de intensidad hasta que se convirtieron en murmullos.
Una mujer joven e impávida los miraba desde la entrada.
—Soy la maestra suplente caminó—. Tengo un rato en la puerta escuchando-majaderías...Los murmullos se apagaron por completo y se hizo un silencio expectante. Todos observaban a la dama que acababa de entrar al salón.
—Jóvenes —indicó a los chicos Meneses—, hagan favor de regresar a sus asientos, y usted, "prefecto", puede retirarse. Hablaremos al rato...
El liderzuelo salió del aula como huyendo.
La profesora miró a sus alumnos y ellos también la observaron. Tenía rostro fino, cabello negro largo rizado y figura esbelta; parecía una muñeca de colección, sin embargo, en contraste con su belleza, el ceño fruncido y la boca apretada le daban una apariencia de enfado innegable. Caminó por el aula en silencio.
—Me entristece haberlos conocido en estas circunstancias — dijo después— Creí que me habían asignado un grupo de jóvenes maduros, y he aquí que llego al salón y me encuentro con un verdadero circo de pulgas...
Los chicos no comprendían la comparación, pero sabían que estaban a punto de recibir un regaño.
-Las pulgas son insectos muy especiales —continuó—, a pesar de su pequeñez tienen enorme fuerza en las patas. Una pulga de medio milímetro puede saltar más de treinta centímetros. ¡Seiscientas veces su tamaño! Es como si alguno de ustedes pudiera subir de un salto al techo del edificio más grande del mundo.
Ahora entiendan esto: hace años, en las ferias, había "circos de pulgas". El domador atrapaba a estos insectos, los encerraba en recipientes de cristal y los dejaba ahí por varios días. Las pulgas comenzaban a saltar y se topaban con la dura superficie del vidrio. Algunas se morían por los golpes. Cada vez que saltaban recibían un fuerte impacto al chocar contra el cristal Cuando, finalmente, eran sacadas del encierro, las sobrevivientes habían aprendido que sólo podían dar saltos pequeños y discretos para no lastimarse. El domador les ponía columpios a su alrededor y las pulgas amaestradas brincaban poquito de un lado a otro sin escaparse. ¡Eso es un circo de pulgas!
Tal vez se pregunten ahora, ¿qué tiene que ver eso con las personas? ¡Pues mucho! Ustedes no son capaces de hazañas físicas como las de la pulga, pero sí lo son de hazañas mentales parecidas; pueden soñar con altísimos ideales y saltar hacia ellos, pueden imaginar grandes cosas y alcanzarlas, pueden anhelar metas enormes y lograrlas.
Los hombres multiplican seiscientas veces o más su estatura mental cuando realizan obras artísticas, científicas o de investigación. Tienen grandes capacidades. Son triunfadores en potencia, pero ¿qué pasa si alguien asiste a un salón de clases como éste y cada vez que se equivoca recibe burlas?, ¡si cuando opina, le dicen que se calle!, ¡si pasa al frente y le arrojan bolas de papel! Son como golpes en la cabeza, y producen el mismo efecto que el vidrio en las pulgas encerradas. ¡Ni más ni menos! Hace rato fui testigo de cómo atacaron a un compañero. Le dijeron: "burro", "no sirves para nada", "mejor lárgate", "no debiste venir a la escuela", "torpe", "tarado", "ignorante", "bestia", "zopenco", "sapo", "nos das vergüenza", etcétera.
La lista de insultos, dicha así, de corrido, sonaba exagerada, y hasta chistosa. Hubo algunas risitas. La maestra prosiguió:
—¡Este salón es un circo de pulgas! ¡Cada vez que un compañero intenta saltar, los demás lo castigan para que aprenda, que no debe hacerlo! Es la escuela de la mediocridad. Los mediocres fastidian a los soñadores hasta arrancarles sus deseos de triunfar. Pero yo observé la mirada de Owin y pude detectar que es un niño noble e inteligente. Tiene derecho, a ser feliz y a lograr grandes metas en su vida y nadie debe hacerlo menos.
Algunos chicos comenzaron a ver a los gemelos de reojo. Beky tenía la cara en alto y observaba a la maestra con profundo agradecimiento. Owin apretaba los dientes y miraba al suelo. Su corazón estaba abrumado. Lo habían golpeado tanto que, en efecto, se sentía como una pulga acomplejada. Sin deseos de saltar ni de moverse.
—Owin pasa al frente —dijo la maestra.
—No... —murmuró—No... no otra vez.
—Pasa, por favor. Tus compañeros te van a pedir una disculpa.
Referencias
Sanchez, C. C. (2002). Sangre de Campeón: Sin Cadenas. Ciudad de México: Selectas Diamante.

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